El momento de la nevada

No sé por qué me gustan las nevadas. Después de veinte años, me imagino que tendría que haber algo de fatiga. Una especie de humedad metafísica en la suela de los zapatos.

¿Metafísica? Sí, tamaña palabrita, pero no hay otra.

Hay un espacio álgido en la nevada, y es raro, porque en ese momento uno no piensa en el frío. Hay como un crescendo que invita a pensar en el fin del mundo.

¿Crescendo? Sí; obviamente hoy viene una horda de palabritas.

En ese momento (el clímax de la tormenta, digamos) lo más notable es el silencio. La nevada es una tregua que invita a la introspección. La nieve es un manto que no discrimina… y la blancura purifica, aunque la expiación solo sea temporal y más que nada simbólica. Y aunque el blanco solo dura hasta la salida del sol uno conserva la imagen. Silencio y blancura. Kyrie eleison, Christe eleison.

Me pongo metafísico, no hay vuelta, pero no hay otra forma de explicarlo.

Los del Weather Channel dijeron dos pulgadas por hora… y si la cosa sigue así mañana no iré a la oficina. Más tarde recalculan trayectorias y reubican centros de alta presión: Tres pulgadas por hora. A lo mejor no iré a trabajar por dos o tres días. Habrá un momento en que los camiones dejarán de limpiar las calles. Faltará la sal. Faltará la electricidad. Se declarará estado de emergencia. Tendremos que ir a saquear supermercados. Hervir el agua con el fuego de alguna garrafa robada. Etcétera.

A lo mejor en eso radica mi afecto por las nevadas (y las tormentas de verano también, pero no tanto). Porque por un rato nos damos cuenta de que no somos nada. Sí, es cliché pero es cierto. Por un rato tenemos que aceptar la insignificancia de nuestras preocupaciones. Aparece la temida perspectiva: pulga, hombre, nevada, planeta… etc.

Más o menos en ese orden.

Y aquí estamos; esperando que la introspección nos lleve a otro puerto. Habrá un momento en que me alejaré de la pantalla y veré para afuera.

No seré muy original, porque habrá muchos pensando lo mismo en ese momento: This is beautifull, man. God, have mercy.

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2 comentarios sobre “El momento de la nevada

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    1. Me temo que su merced me confunde con otro. Me halaga su comentario, pero debo advertirle que aunque tal vez mis esfuerzos para expresar algo sean dignos de encomio; los resultados siempre son más bien deleznables. ;)

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