Una carta

Estimadísimo Aldo Fabián Perez Moreira:

Te escribo una carta para ver si después te la mando. Me gustaría que fuera una carta de aquellas… ¿te acordás de aquellas cartas? Uno precisaba tinta y pluma y una esponjilla para arreglar las correduras. Y si te equivocabas era un trámite porque había que empezar de nuevo. A no ser que quisieras mandar una cosa borroneada con los pelos del pergamino erizados y las letras fuera de foco. Y ni hablar de corregir un párrafo completo. Eso ya era palabras mayores… había que hablar con los copistas, pagarles extra… retrasar el envío de la carta. Ahora en cambio, existen los procesadores de palabras. Hay correo electrónico y hay diccionarios en línea. Y todo sucede en tiempo real… (¿?) como si el tiempo de antes hubiera sido una ficción. Algo inventado como el calendario del Papa Gregorio, una mentira que a duras penas coincide con la rotación de los planetas, los solsticios o los equinoccios y que habrá que corregir cada 3300 años.

Pero me estoy desviando del tema. Aunque definir el tema sería tema de otra carta y ahora no tengo tiempo. Digamos que intento explorar un conjunto de preocupaciones que (de poco tiempo a esta parte) me acogen preocupan.

Un ejemplo.

El otro día, dando vueltas por el Feisbuk encuentro unas fotos que ha colgado el José Fontana. El muy hijo de puta. Ha guardado negativos por más de veinte años con el único propósito de desenterrarlos ahora para… ¿para qué? ¿Con qué propósito? No tengo idea.

El tema es que veo una donde aparezco con el Deputat. No recuerdo nada de la foto. Lo único que recuerdo con claridad es la camisa que llevo puesta. Aunque la foto es en blanco y negro, yo sé que las rayas de la camisa son verde claro. Recuerdo el detalle pero no solo eso, también recuerdo los humores que me inspiraba esa camisa… más allá de que estuviera lavada o planchada, tenía que existir una cierta predisposición psicológica para usarla. Como cuando hay que ponerse corbata para algún evento y hay que mentalizarse con anticipación. No sé si a vos te pasa, pero a mí si me. ¿Por qué me acuerdo de esas cosas y me olvido del desayuno? ¿Será Alzheimer o será otra cosa más cabrona y más profunda?

Otro tema, pero que se enlaza (a duras penas).

Hace una par de semanas llega una cuñada de visita desde el Ecuador. Trae de remolque un par de valijas y al hijo de cuatro años. Nada del otro mundo. Dos semanas más tarde, mientras cenamos, tengo que levantarme de la mesa porque voy a tener un ataque de llanto. Es natural. Es la última cena, pienso. Al otro día los llevaremos al aeropuerto y probablemente no los veremos hasta que el Gabriel tenga once o doce años.

Pero luego analizo y descubro (pienso que descubro) que la nostalgia viene de otra parte. Es claro que me he encariñado un poco, pero más que nada este tiempo con el Gabriel me han hecho recordar otros tiempos, cuando mi hijo tenía esa edad y andaba siempre colgado de mi espalda. Cuando los fines de semana íbamos al cine o a la librería o a rentar películas en un lugar aquí cerca (que entre paréntesis, hace poco cerró).

Ahora Kevin, el Dude, está de vacaciones y nos vemos poco. Dentro de un par de meses cumplirá once años. Ya está entrando en esa edad inquisitiva, ¿te acordás Perez? Yo no me acuerdo del momento exacto cuando me di cuenta de que mi viejo era un pelotudo, más bien recuerdo episodios aislados que me llevarían a la conclusión. Ahora, sospecho que me hijo va por el mismo camino. Muy pronto preferirá salir con sus amigos que andar con el boludo de su viejo. No es que su viejo sea un boludo, aunque hay episodios que me hacen dudar (la cuestión de la camisa, por ejemplo).

La cosa es que de cuando en cuando te veo en el Feisbuk con tu hijo y me entra una envidia explicable. Pero de la sana, claro, esa envidia que dice: qué hijo de puta el Perez, mirá como disfruta con su hijito. ¿Qué lo parió? Espero que lo disfrute…

Un abrazo, infeliz.

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Acerca de Guillermo

Originario de Mendoza, Argentina. Emigró a los Estados Unidos a causa de una serie de complicaciones legales. Fundó la revista Tiempo Acrílico de donde fue despedido a causa de otra serie de complicaciones legales. En la actualidad es asesor técnico de Gaucho Time donde sigue publicando con la esperanza de mantenerse alejado de cualquier tipo de complicaciones legales.
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3 Respuestas a Una carta

  1. EL PEREZ dijo:

    Querido amigo y hermano de hermandades desermanadas que hacen manadas aparte… siento un poco de orgullo y fama esporádica con esto de salir en tu blog que lee tanta gente… (ha! No es tanta?…) Bueno! yo me imagino que es mucha y vos me escribis a mi, con nombre y apellido, y bueno, despues de tantas que te he mandado yo!!! ya era hora!!!
    Con respecto a la camisa nosotros siempre tuvimos diferencias en ese tema… Te recuerdo cuando aparecí de traje y corbata a la clase y todos se maravillaron, pero la maravilla terminó cuando descubrieron que debajo de aquel traje llevaba el mismo manchado y gastado yoguin.
    O alguna vez que me confesaste tus neurosis de hacer ciertos movimientos antes de dormir…
    con respecto a la pelotudez que descubren los hijos en uno a mi todavía me quedan un par de años ya que mi hijo tiene solo uno y copia todo de todos… (aunque hoy me hizo cagar de risa por que te cuento: el Jose nos enseño reiki y Lia se la pasa haciendoles ( a todos) y haciendose reiki pero simón la saca de concentración de manotasos violentos con tanta puntería que le metió el dedo al ojo y yo, como padre le explico: Noooo hijito que tu madre se está haciendo reiki y vos la sacas de concentración… Y el muy guachito, con tremenda cara de pícaro, se lleva el dedito a la boca y me hace callar mientras se rie. Imaginate!!! Se me fue el sermón a la mierda y me cague de risa con ganas!!
    Es un payaso, comprador, que se hace el boludo mejor que yo!!! Es como la reencarnación de la picardía de mi viejo!!! Me acuerdo cuando era mas chico y yo le pregunté al oído en secreto, Vos… ¿Sos mi papá? y el mirándome a los ojos se sonrió.
    Abrazos aamigo!!!

  2. Guillermo dijo:

    Lamento haberme perdido to cumpleaños. Es que hace años que no me conecto al Feisbuk y ya no me entero de nada. Saludos.

  3. Dugutigui dijo:

    Respecto a la primera parte de tu post:
    Me ha traído a la memoria una de las causas de mofa de mi abuela materna (bendita mujer allá donde esté).
    Era sobre un vecino que quiso devolver una Olivetti porque “ponía faltas”. Mi abuela se partía literalmente de la risa cada vez que se acordaba del tema.
    Me pregunto que pensaría ahora…
    De todos modos nunca se creyó que el hombre pusiera el pié en la Luna…
    Aunque era un ser adorable (me llevaba a ver las películas de Tarzán…), nunca practicó la regla de mi abuelo (carpintero): Mide dos veces, corta una…
    Aplicada en este caso a las opiniones poco maduradas.

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